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jueves, 17 de diciembre de 2015

Misas para el Año de la Misericordia

El Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, responsable de coordinar el Jubileo de la Misericordia, nos propone una selección de misas que encontramos en el Misal Romano para utilizar durante este Año de la Misericordia que acabamos de comenzar, siempre que el calendario litúrgico lo permita: 

a) Misa de la fiesta de la Divina Misericordia (II domingo de Pascua)

b) De entre las misas por diversas necesidades se pueden elegir aquéllas que hacen referencia a las obras de la misericordia:
  • Por el progreso de los pueblos
  • Por la paz y la justicia
  • Por la reconciliación
  • En el tiempo de hambre y por los que padecen hambre
  • Por los prófugos y exiliados
  • Por los cautivos
  • Por los encarcelados
  • Por los enfermos
  • Por los moribundos
  • Por cualquier necesidad
  • Para fomentar la concordia
  • Por quienes nos afligen
  • Para obtener una buena muerte
c) De entre las Misas de la Virgen María, además de la fiesta de La Virgen de la Merced o Nuestra Señora de las Mercedes, Virgen de la Misericordia; se pueden celebrar durante los diversos sábados a lo largo Año de la Misericordia las siguientes misas:
  • La Virgen María, Madre de la Reconciliación
  • La Virgen María, Madre y Maestra Espiritual
  • La Virgen María, Madre del buen Consejo
  • La Virgen María, causa de nuestra alegría
  • La Virgen María, amparo de la fe
  • La Virgen María, Madre del amor hermoso
  • La Virgen María, Madre de la Santa Esperanza
  • Santa María, Madre y Reina de la Unidad
  • Santa María, Reina y Madre de misericordia (I)
  • Santa María, Reina y Madre de misericordia (II)
  • La Virgen María, Madre del Consuelo
  • La Virgen María, Auxilio de los cristianos
  • La Virgen María de la Merced
  • La Virgen María, salud de los enfermos
  • La Virgen María, salud de los enfermos
  • La Virgen María, puerta del cielo
d) Misa por la nueva evangelización



lunes, 7 de diciembre de 2015

Subsidio Litúrgico para el Año de la Misericordia

Con motivo del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, la Comisión Episcopal de Liturgia de la Conferencia Episcopal Española ha elaborado un subsidio litúrgico para las celebraciones de apertura y conclusión del Año de la Misericordia. 

En la introducción de este subsidio podemos encontrar una explicación muy interesante de cada uno de los elementos de este Año Extraordinario de gracia.
  1. El día
  2. El lugar
  3. La índole de la Celebración
  4. El celebrante
  5. El signo específico de la celebración de apertura
  6. La statio
  7. La procesión
  8. La apertura de la Puerta de la Misericordia
  9. Memoria del Bautismo
  10. La celebración de la Eucaristía
1. El día 

El Santo Padre Francisco en la Bula Misericordiae Vultus (= MV) ha establecido que el Año Santo se abrirá el 8 de diciembre de 2015, solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, con la apertura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro en el Vaticano. El domingo siguiente, III de Adviento, se abrirá la Puerta Santa en la Catedral de Roma, la Basílica de San Juan de Letrán. Sucesivamente se abrirá la Puerta Santa en las otras Basílicas Papales. Además el Santo Padre ha establecido que «en cada Iglesia particular, en la catedral, que es la Iglesia Madre para todos los fieles, o en la concatedral o en una iglesia de significado especial se abra por todo el Año Santo una idéntica Puerta de la Misericordia. A juicio del Ordinario, ella podrá ser abierta también en los santuarios, meta de tantos peregrinos que en estos lugares santos con frecuencia son tocados en el corazón por la gracia y encuentran el camino de la conversión» (MV 3). 

2. El lugar 

La Eucaristía que inaugura el Jubileo en las Iglesias locales con la apertura de la Puerta de la Misericordia será única y se celebrará en la catedral; sin embargo, si en la diócesis, en conformidad con el Código de Derecho Canónico, hay una concatedral, ella también será sede de la celebración de apertura. 

En las otras iglesias o santuarios en las que el obispo diocesano ha establecido que se abra una Puerta de la Misericordia tendrá lugar una celebración eucarística, presidida por un delegado del obispo, durante la que se recitará una pertinente oración en la puerta principal (cf. nn. 40-45). 

3.   Índole de la celebración 

Los elementos que concurren a configurar el rito de apertura de la Puerta de la Misericordia indican cuáles deben ser su carácter y su contenido:

– el misterio de Dios, rico en misericordia y compasión (Ef 2, 4 y Sant 5, 11), revelado y realizado en Cristo, rostro de la misericordia del Padre (MV 1) y continuamente hecho operante por el don del Espíritu (Jn 20, 22-23); 
– el reconocimiento de Cristo como única puerta por la que se accede a la salvación (Cf. Jn 10, 9) y el único camino que conduce al Padre (cf. Jn 14, 6); 
– el incesante peregrinar de la Iglesia hacia «Jesucristo [que] es el mismo ayer y hoy y siempre» (Heb 13, 8). 

4. El celebrante 

El obispo diocesano preside toda la celebración: lo exigen, por una par- te, la índole del día del Señor y la tradición eclesial, y por otra, la circunstancia extraordinaria del Año Jubilar.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Himno del Año de la Misericordia

Misericordes sicut Pater, es el Himno Oficial del Jubileo de la Misericordia publicado el miércoles 5 de agosto en YouTube.

El Himno inicia con las palabras “Misericordiosos como el Padre”, que es el lema del Jubileo, inspirado en el Evangelio de San Lucas (6,36). El canto presenta una estructura trinitaria – en sus tres primeras estrofas – y la invocación a la paz en la cuarta y última estrofa. La primera estrofa resalta la sabiduría con la cual, Dios Padre ha creado el mundo, el mismo, que ha guiado a su pueblo a lo largo de la historia, que acoje y perdona a sus hijos. En la segunda estrofa, se alaba a Dios Hijo, “luz de los pueblos”, que ama a las creaturas con un “corazón de carne”. La alusión al Espíritu Santo, lo encontramos en la tercera estrofa, donde se invoca sus “siete santos dones”. Finalmente, en la última estrofa se pide la paz de Dios y la llegada del nuevo cielo y la nueva tierra.

Los autores, de la música, Paul Inwood, y del texto, el jesuita Eugenio Costa, han donado los derechos de autor de esta obra al Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización con el fin de facilitar la difusión del Himno en toda la Iglesia.

La grabación ha sido interpretada por la Capilla Musical Pontificia, bajo la dirección de Mons. Massimo Palombella, y de Radio Vaticana.



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